
A bajar los decibeles
Fue maravilloso leer, de chico, “El Mundo del Silencio”, de Cousteau. Subyuga la inmersión en aguas profundas. No hay silencio absoluto, sino otros sonidos, Escuchamos nuestra respiración, las burbujas que emitimos. Las ballenas se comunican entre sí a través de los mares. Hay una armonía
